4 de abril de 2021

Feliz Pascua! Al reunirnos hoy para celebrar la resurrección del Señor Jesús, ya sea en línea o en persona, celebramos la verdad central de nuestra fe. Qué diferencia hace un año! Aunque celebramos la Pascua todos los años el primer Domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera (Así es como se determina la fecha del Pascua de Resurrección en la Iglesia de Rito Latino), la Pascua 2021 es un año muy diferente de la Pascua 2020.

Última Pascua todavía estábamos en las primeras semanas de la pandemia y no pudimos tener misas públicas. Todas las liturgias de los grandes Tres Días de Pascua (el Santo Triduo que dura desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua), fueron transmitidas en vivo desde nuestra iglesia e iglesias en toda la Arquidiócesis de Seattle y la mayor parte de nuestro país. 

Un año después, podemos reunirnos en persona y lo hacemos con corazones agradecidos. Para aquellos de ustedes para quienes esta podría ser la primera vez que regresan a la misa en persona en más de un año, bienvenidos! Durante las últimas semanas, el número de personas que regresan a misa ha ido en aumento. Para muchos de ustedes esta ha sido una experiencia muy emotiva. Más de una vez alguien se ha acercado a mí para la comunión con lágrimas rodando por sus mejillas por la gratitud que sienten por poder recibir nuevamente la comunión.

Durante el año pasado, hemos visto a cientos de miles de personas en nuestro propio país morir de COVID-19, así como a millones más en todo el mundo. Nuestros amigos de nuestra parroquia hermana de St. Bernadette en Samoya, Kenia, y los de Franco Bido y los Bateys de la República Dominicana, y muchos más que viven en el mundo en desarrollo, continúan luchando con los efectos devastadores del virus. 

Pero hoy hay esperanza. Es una esperanza que surge del desarrollo de varias vacunas que están frenando lentamente la propagación del virus. Es una esperanza que surge en medio del cansancio de vivir con esta pandemia durante más de un año. Si estás sintiendo ese cansancio, que en nuestra celebración de la Pascua de este año encuentres una nueva fuerza que nace de una esperanza más profunda.

La esperanza que celebramos hoy es la esperanza que amaneció aquella primera mañana de Pascua. La resurrección de Jesús lo cambió todo.Para nuestro recién bautizado, y para cada creyente bautizado, hemos sido sumergidos en la muerte salvadora y la resurrección de Jesucristo.  

El año pasado fue difícil para  la celebración de la Pascua, hoy nos recuerda que la muerte y el dolor nunca tienen la última palabra. Así que, mientras nos reunimos en esta Pascua, damos gracias por la nueva vida que Dios promete. Que podamos llevar nuestra tristeza, nuestro cansancio, nuestra soledad, nuestro miedo al Señor y confiar en que de estas experiencias Él está trayendo nueva vida y una promesa de gozo eterno. 

Feliz Pascua!

Padre Gary Lazzeroni