2 de mayo de 2021

Ayer celebramos la Fiesta de San José Obrero, nuestra fiesta parroquial. El año pasado ha sido un año desafiante para los trabajadores y oramos para que San José continúe velando por todos los trabajadores, especialmente aquellos involucrados en negocios esenciales.

Pienso en esos hombres y mujeres que nos han servido tan fielmente durante el año pasado en el ámbito de la salud. Damos gracias por los médicos y enfermeras que se arriesgan día tras día para cuidarnos y curarnos. Damos gracias por los trabajadores de las tiendas de comestibles que trabajaron durante el momento más peligroso de la pandemia y continúan brindándonos lo esencial que necesitamos para la vida. Damos gracias por los trabajadores agrícolas y aquellos que trabajan para llevar comida a nuestra mesa con gran riesgo para su propia salud. Que San José Obrero continúe velando por ellos y protegiendolos.

También somos conscientes de los trabajadores que han perdido sus puestos de trabajo a causa de la pandemia. Sabemos que el trabajo tiene un valor intrínseco. Trabajar es colaborar con Dios en la obra de la creación, y el desempleo “casi siempre hiere la dignidad de la víctima y amenaza el equilibrio de su vida” (ver Catecismo de la Iglesia Católica, # 2427 & # 2436). Para aquellos cuya dignidad ha sido herida durante este tiempo por la pérdida de su trabajo, que San José Obrero los fortalezca con la fe que lo sostuvo durante toda su vida.

A medida que avanzamos hacia la primavera, estamos al tanto y damos gracias por el increíble trabajo que los maestros han hecho durante estos últimos catorce meses. La enseñanza es una labor de amor para quienes trabajan en esta noble profesión. Los maestros se han estirado este último año de formas que no podrían haber imaginado. Agradecemos a todos aquellos hombres y mujeres dedicados que han dedicado muchas horas a aprender a enseñar en línea, y luego en un modelo híbrido con algunos estudiantes en el aula y otros en línea. Para todos estos hombres y mujeres en la profesión docente, le pedimos a San José Trabajador que les brinde fuerza y ​​perseverancia continuas.

A los padres que han trabajado durante todo este tiempo y al mismo tiempo han servido comosus entrenador, tutor y principal apoyo para el aprendizaje a distancia de hijos, ofrecemos una oración especial de agradecimiento. Se ha pedido a estas mamás y papás que hagan malabares con los horarios de trabajo, hogar y vida escolar. Por soportar el estrés y la presión de equilibrar estos múltiples roles, le pedimos a San José el Trabajador que brinde consuelo y paz a padres e hijos por igual.

La Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo moderno del Concilio Vaticano II señala la especial dignidad que el trabajo aporta a la familia y a la sociedad: “Donde hombres y mujeres, en el proceso de ganarse la vida para ellos y sus familias, ofrecen un servicio adecuado a sociedad, pueden estar seguros de que sus esfuerzos personales promueven la obra del Creador, confieren beneficio a sus semejantes y ayudan a realizar el plan de Dios en la historia” (#34).

Que nuestro patrón, San José Obrero, continúe fortaleciendo y guiando a nuestra familia parroquial y a todos los que laboran. Que él guarde y proteja a todos los trabajadores, especialmente a aquellos que luchan por sobrevivir.

Dios los bendiga,

Padre Gary Lazzeroni